Cuentan que Aristóbulo Onarcis, de 27 años, fue mordido por un perro. Entre asustado y malhumorado cogió al chucho por la cola, y lo arrojó a la barca de Caronte a base de puntapiés y manotazos. Muerto el perro, Aristóbulo Onarcis se sintió vengado. Nadie muerde a un Onarcis y se marcha de rositas meneando la cola.
Cuentan que Diego Grillo, de 67 años, fue mordido por un perro. Entre sorprendido y eufórico cogió al chucho bajo el brazo y lo llevo cariñosamente a casa. Bien acomodado el perro, Diego Grillo se sintió feliz. Nadie besa de manera tan profunda a un Grillo y se queda viviendo en la calle, lejos de su amado.
Los hechos son folios vacíos. Los hombres dibujamos sus significados.