lunes, 28 de mayo de 2007

El petate

Cuando prepares el petate hay ciertas cosas que no debes olvidar, me decía el viejo Elías sentado sobre el suelo seco por el sol del mediodía. Si alguna vez dejas de tener contigo una de ellas, ya no estarás viajando, Sorbas; harás turismo, o te desplazarás de un lado a otro, o acumularás kilómetros y nombres..., pero no serás un viajero.

Humildad para saberte uno más allá donde estés. Somos una gota de la marea. Nunca compares las cosas que veas, las creencias, las opiniones, los valores… Entre culturas no se compara, se analiza.

Ten curiosidad, nunca te quedes en la superficie. Las culturas, los seres humanos, los edificios, los mares… todo tiene fondo y forma. La forma la descubrimos con los sentidos. Son tactos, fechas, sonidos, colores… Al fondo se accede por el corazón. Hablamos de sentimientos, miedos, sueños… Sin fondo, la forma es como un arco iris: bello pero sin consistencia.

Calma. Todo llega y todo pasa. Nada es eterno. La mayor felicidad dura un segundo, y se hace esperar años. El sufrimiento nunca se espera, y se extiende durante semanas. La paz interior da la autentica perspectiva. El resto está deformado por el cristal de la impaciencia.

No olvides nunca Sorbas, que el hombre viaja por el mundo para recopilar aquello que necesita y volver luego a casa para encontrarlo.